21 Agosto, 2017

Las grandes biofarmacéuticas multiplican por tres su negocio en una década

Uno de los fármacos más conocidos de los últimos años, Sovaldi, para tratar la hepatitis C, ha curado a decenas de miles enfermos crónicos, y también ha sido clave para multiplicar por siete los ingresos de su fabricante, el laboratorio estadounidense Gilead en apenas una década. Pero no es la única compañía biotecnológica en el campo farmacéutico que ha disparado sus ventas. En los últimos 10 años, las seis mayores han engordado su facturación conjunta en más de 50.000 millones de dólares.

El rápido crecimiento del negocio de las conocidas como biofarmacéuticas ha convertido a estas compañías en un apetitoso bocado para las grandes compañías del sector. El último movimiento ha sido el del gigante Johnson & Johnson, que a través de su filial farmacéutica Janssen ha comprado la cotizada suiza Actelion por 30.000 millones.

La clave del éxito de estas compañías son los innovadores tratamientos de base biotecnológica. Eso significa desarrollar medicamentos a base de procesos biológicos, un áreaque ha despuntado en la última década gracias al mayor conocimiento en campos como la genética y la biología molecular. Los tratamientos, mucho más costosos de fabricar y de investigar que los tradicionales de síntesis química, han entrado en campos como el de la hepatitis C (enfermedades infecciosas), pero también en oncología y patologías inmunitarias.

En los últimos años, la adquisición de pequeñas y grandes compañías biotecnológicas (con algún esperanzador producto en su cartera de I+D) se ha convertido en un patrón de crecimiento básico para el sector, necesitado constantemente de innovaciones para llevar al mercado y abordar de forma más eficaz enfermedades como el cáncer, las patologías autoinmunes o el VIH. Para este año, los expertos calculan que el sector farmacéutico vivirá operaciones corporativas por cientos de miles de millones. Por eso, igual que en el caso de Johnson & Johnson comprando Actelion, estas compañías se colocan en el disparadero de los grandes laboratorios.

17 Agosto, 2017

La cifra de negocios de las empresas sube un 7% en junio y encadena once meses al alza

La cifra de negocios de las empresas aumentó un 7% el pasado mes de junio respecto al mismo mes de 2016, tasa 3,1 puntos inferior a la de mayo, según los Índices de Cifra de Negocios Empresarial (ICNE) publicados este jueves por el Instituto Nacional de Estadística (INE). Con el ascenso registrado en el sexto mes del año, la cifra de negocios de las empresas encadena once meses de incrementos interanuales.

El incremento interanual de la facturación de las empresas experimentado en junio se debió al repunte de las ventas en todos los sectores, especialmente en el suministro de energía eléctrica (+14,2%). Por su parte, los servicios facturaron un 6,9% más en relación al mismo mes de 2017, mientras que las ventas del comercio avanzaron un 6,7% interanual y las de la industria, un 6,5%. Corregido el efecto calendario y la estacionalidad, la cifra de negocios empresarial avanzó un 6,6% en junio en tasa interanual, cifra 2,2 puntos inferior a la de mayo.

En tasa mensual (junio sobre mayo) y eliminado el efecto estacional y de calendario, la cifra de negocios de las empresas retrocedió un 0,2%, igualando el descenso del mismo mes de 2016. De los cuatro sectores analizados, tres de ellos incrementaron sus ventas mensuales en junio: suministro de energía eléctrica y agua (+1,3%); servicios (+0,4%) y comercio (+0,2%). La industria fue el único sector que recortó su facturación respecto a mayo, al registrar un retroceso mensual del 1,9%.

El organismo estadístico publicó por primera vez este indicador en enero de 2014. De periodicidad mensual, el ICNE ofrece una medición de la cifra de negocios de los sectores de industrias extractivas e industria manufacturera; suministro de energía eléctrica y agua, saneamiento y gestión de residuos; comercio, y servicios no financieros de mercado.

El INE, que ha elaborado series para este indicador que parten de 2002, ha señalado que todas las actividades incluidas en el ICNE suponen el 50% del PIB a precios de mercado, porcentaje que se eleva al 66,5% si se excluyen las administraciones públicas y los impuestos netos sobre los productos.

4 Agosto, 2017

Las filiales extranjeras no podrán votar en las elecciones sindicales

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea (TJUE) avala que los trabajadores de un grupo empresarial empleados fuera del país de la sociedad principal carezcan del derecho a votar y a ser candidatos en la elección de los representantes de los trabajadores en el consejo de supervisión de la sociedad matriz. La sentencia asegura que "la pérdida del derecho de voto y del derecho a ser candidatos en la elección de los representantes de los trabajadores del consejo de supervisión de la sociedad matriz alemana y, en su caso, la pérdida del derecho a ejercer o a seguir ejerciendo un mandato de representantes en ese consejo no constituyen un obstáculo a la libre circulación de trabajadores".

El fallo, de 18 de julio de 2017, respalda que en materia de representación y defensa colectiva de los intereses de los trabajadores en los órganos de gestión o de supervisión de una sociedad nacional -un asunto que, a día de hoy, no ha sido objeto de una armonización y ni una coordinación a nivel de la Unión-, un Estado miembro disponga que las normas aprobadas por él solo son aplicables a los trabajadores empleados en establecimientos situados en su territorio nacional.

En todo caso, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea distingue dos situaciones. Por un lado, en lo que respecta a los trabajadores de un grupo empleados en una filial establecida en un Estado miembro distinto al de la matriz, el TJUE indica que su situación debe analizarse, no desde el punto de vista de la prohibición general de la discriminación por razón de la nacionalidad, sino desde el punto de vista de la libre circulación de trabajadores, que constituye una norma específica que prohíbe la discriminación por razón de la nacionalidad en materia de condiciones de trabajo.

Por otro lado, cita a los trabajadores de un grupo empleados en el país de la matriz y que renuncien a su puesto de trabajo para ser contratados en una filial perteneciente al mismo grupo establecida en otro Estado miembro. En este sentido, el Tribunal europeo indica que la libre circulación de trabajadores se aplica, en principio, a la situación de estas personas. "Por lo tanto, no procede analizar su situación desde el punto de vista de la prohibición general de la discriminación por razón de la nacionalidad", añade.

3 Agosto, 2017

El despido de un empleado de baja es improcedente pero no nulo

El Tribunal Superior de Justicia (TSJ) de Cataluña ha rectificado la primera sentencia que declaraba nulo por discriminatorio el despido de un trabajador que se encontraba en situación de incapacidad temporal y, en su lugar, ha decretado la improcedencia del cese. El fallo impugnado es el dictado por el Juzgado de lo Social nº 33 de Barcelona el 23 de diciembre de 2016 que, en aplicación de la jurisprudencia europea, consideraba que una baja de duración incierta podía equipararse con una discapacidad duradera.

La resolución europea, dictada por el Tribunal de Justicia de la UE (TJUE) el 1 de diciembre de 2016 -caso M. Daouidi-, había dictaminado que el despido debía calificarse como nulo cuando resultara discriminatorio por razón de una discapacidad duradera. Para apreciar la durabilidad de la situación de baja debía valorarse que, en la fecha del hecho presuntamente discriminatorio -el despido-, la incapacidad no presentara una perspectiva definida de finalización a corto plazo y, además, que pudiera prolongarse de forma significativa.

En conclusión, el TJUE concluyó que una situación de incapacidad temporal no excluye la opción de que se apreciara una discriminación por razón de discapacidad. Una valoración del caso concreto que, no obstante, debería hacer el órgano jurisdiccional nacional.

En base a ello, el Juzgado declaró nulo el despido de un empleado que se encontraba de baja por un accidente laboral, en contra del criterio sostenido hasta el momento por el Tribunal Supremo (TS) y el Tribunal Constitucional (TC) que calificaban estos supuestos como improcedentes.

En una sentencia del 12 de junio, el TSJ catalán rechaza que, como consideró el Juzgado, la limitación pudiera calificarse como duradera y, por el contrario, asevera que se trata de una situación de "incapacidad reversible".

"No se pude calificar de duradera pues, entre el accidente de trabajo y el despido, apenas había pasado un mes y 23 días y, además, fue dado de alta médica sin secuelas el 20 de julio de 2015", explica el ponente del fallo, el magistrado García Ros, que aprecia que el hecho de que el empleado solicitara la incapacidad permanente "no es suficiente para considerar que las limitaciones funcionales [...] puedan calificarse de duraderas.

Por todo ello, razona el TSJ, la situación del demandante no puede calificarse de incapacidad duradera, ni puede aplicársele la tutela de la Directiva 2000/78 sobre igualdad en el empleo, ni puede dictaminarse que la empresa cometió con el despido un acto de discriminación por razón de discapacidad.

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