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Las grandes compañías extranjeras ya disponen de planes para trasladarse a otras regiones españolas en el caso de que el proceso independentista en Cataluña se haga realidad. De esta forma, evitarían quedarse desconectadas tanto del mercado español como del comunitario. Los empresarios advierten de que el incremento del desafío ha provocado un parón del consumo, por lo que ya tiene efecto en la economía, además del aplazamiento de inversiones.

La aprobación de las leyes de desconexión esta semana en Cataluña, aunque paralizada por el Tribunal Constitucional, ha sumido en una enorme conmoción al mundo empresarial. Tanto las compañías catalanas como las empresas extranjeras instaladas en la región advierten de que esta escalada en el proceso soberanista sume a la comunidad en la incertidumbre, lo que paraliza el consumo y las inversiones. Por ello, muchas empresas con sede social en la región ya tienen planes de contingencia para trasladar su sede social a otras regiones de España, con el objetivo de no quedar sometidos al riesgo de verse fuera del mercado nacional y del comunitario.

El presidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en España (Amcham), Jaime Malet, advierte de que muchas de las empresas con sede en Cataluña cuentan con un "botón rojo" para trasladar su sede a otra comunidad en menos de 24 horas en caso de que la situación empeore repentinamente. "Hay empresas que tienen un mecanismo de cambio de sede social preparado con notarios y despachos de abogados. En 24 horas pueden cambiar su sede social. Es lo que llaman el botón rojo", señala.

Además, Malet señala que estas empresas ven "preocupante que tantísimos políticos elegidos democráticamente por una parte muy importante de la población cometan delitos tan graves". "Hay dos tipos de reacción: la de las empresas que no se creen que vaya a haber referéndum ni mucho menos independencia, que siguen invirtiendo con normalidad en Cataluña, y las empresas a las que está afectando el nuevo desafío y que están replanteándose sus inversiones en Cataluña", explica. Con todo, insiste en que "España es un Estado de Derecho, una democracia consolidada, que además lleva tres años con crecimiento de la economía, con la que pueden contar las empresas en medio de este aquelarre".

Entre las empresas que forman parte de esta asociación y que tienen su sede en Cataluña se encuentran empresas de ambos países con intereses en los dos lados del Atlántico: CaixaBank, Banco Sabadell, Cocacola, Grifols, FCC, Abertis, Enagás, Nike, Schneider Electric, Clarivate Analytics, Zimmer biomet, Palex Medical, W. L. Gore & Associates, AIR-VAL, Clairfield Corporate Finance, Prologis o Grace. Si una cierta cantidad de estas empresas decidieran abandonar la región, esto asestaría un enorme mazazo a la economía catalana.

Las grandes compañías extranjeras ya disponen de planes para trasladarse a otras regiones españolas en el caso de que el proceso independentista en Cataluña se haga realidad. De esta forma, evitarían quedarse desconectadas tanto del mercado español como del comunitario. Los empresarios advierten de que el incremento del desafío ha provocado un parón del consumo, por lo que ya tiene efecto en la economía, además del aplazamiento de inversiones.

La aprobación de las leyes de desconexión esta semana en Cataluña, aunque paralizada por el Tribunal Constitucional, ha sumido en una enorme conmoción al mundo empresarial. Tanto las compañías catalanas como las empresas extranjeras instaladas en la región advierten de que esta escalada en el proceso soberanista sume a la comunidad en la incertidumbre, lo que paraliza el consumo y las inversiones. Por ello, muchas empresas con sede social en la región ya tienen planes de contingencia para trasladar su sede social a otras regiones de España, con el objetivo de no quedar sometidos al riesgo de verse fuera del mercado nacional y del comunitario.

El presidente de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en España (Amcham), Jaime Malet, advierte de que muchas de las empresas con sede en Cataluña cuentan con un "botón rojo" para trasladar su sede a otra comunidad en menos de 24 horas en caso de que la situación empeore repentinamente. "Hay empresas que tienen un mecanismo de cambio de sede social preparado con notarios y despachos de abogados. En 24 horas pueden cambiar su sede social. Es lo que llaman el botón rojo", señala.

Además, Malet señala que estas empresas ven "preocupante que tantísimos políticos elegidos democráticamente por una parte muy importante de la población cometan delitos tan graves". "Hay dos tipos de reacción: la de las empresas que no se creen que vaya a haber referéndum ni mucho menos independencia, que siguen invirtiendo con normalidad en Cataluña, y las empresas a las que está afectando el nuevo desafío y que están replanteándose sus inversiones en Cataluña", explica. Con todo, insiste en que "España es un Estado de Derecho, una democracia consolidada, que además lleva tres años con crecimiento de la economía, con la que pueden contar las empresas en medio de este aquelarre".

Entre las empresas que forman parte de esta asociación y que tienen su sede en Cataluña se encuentran empresas de ambos países con intereses en los dos lados del Atlántico: CaixaBank, Banco Sabadell, Cocacola, Grifols, FCC, Abertis, Enagás, Nike, Schneider Electric, Clarivate Analytics, Zimmer biomet, Palex Medical, W. L. Gore & Associates, AIR-VAL, Clairfield Corporate Finance, Prologis o Grace. Si una cierta cantidad de estas empresas decidieran abandonar la región, esto asestaría un enorme mazazo a la economía catalana.

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