Las compañías en Cataluña evitan pronunciarse y confían en que la crispación no dañe los negocios

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“Los empresarios quieren que el problema de Cataluña se arregle políticamente. Hay que trabajar para eso y no echando más leña al fuego”, apuntó el presidente de CEOE Juan Rosell en un acto celebrado en Barcelona. “Lo que los empresarios quieren es seguridad, saber cuáles son las leyes y cumplirlas todas", precisó.

En esa misma línea, el portavoz de una patronal industrial de Cataluña, que representa a las firmas con intereses en otros países, rechazaba ayer que las firmas que la integran hayan puesto en marcha planes de contingencia. “Las empresas no se han planteado nada. Lo que nos transmiten es que no ha habido diálogo y que se ha producido un choque entre dos fuerzas que se deberá solucionar por el cauce político”, apunta.

Si los empresarios consultados coinciden en que el proceso de independencia no está afectando por ahora a su actividad económica y que la solución al choque entre la Administración central y autonómica pasa por el diálogo entre ambas, también hay unanimidad en aseverar que no ha habido ni deslocalizaciones, ni fugas de empresas ni cancelación de inversiones. Los últimos datos de Axesor, correspondientes al primer trimestre, corroboran que 405 empresas abandonaron Cataluña mientras que en el mismo período llegaron 337, por lo que registró un saldo negativo de 68 empresas. Una cifra insignificante frente a las 609.000 firmas activas en la autonomía, lo que le sitúa como la región con más empresas en España.

“Pase lo que pase, la vida sigue”. Con esta frase, un empresario hotelero con seis establecimientos en Cataluña ilustra cómo la ruptura con España discurre al margen de las cuentas de su compañía. “Solo consideró que se pueda ver afectada nuestra actividad si la crispación social llega a límites insoportables, si se producen manifestaciones o si todo el mundo sale a la calle. Creo que no va a pasar nunca”, apunta. Un dato que corrobora esta creencia es el hecho de que esta cadena va a invertir este año 7 millones de euros para duplicar el número de habitaciones de uno de sus hoteles en Cataluña.

“La inversión se realiza en un momento en el que se ha producido un rechazo a los turistas por las llegadas masivas, una salida de viajeros por el doble atentado en Barcelona y la cercanía de un proceso de ruptura con España. Pero nosotros no podemos depender de todas esas vicisitudes. Nos tenemos que adaptar a las circunstancias y seguir con nuestros planes, que son los que nos van a permitir seguir creciendo”, señala.

“Los empresarios quieren que el problema de Cataluña se arregle políticamente. Hay que trabajar para eso y no echando más leña al fuego”, apuntó el presidente de CEOE Juan Rosell en un acto celebrado en Barcelona. “Lo que los empresarios quieren es seguridad, saber cuáles son las leyes y cumplirlas todas", precisó.

En esa misma línea, el portavoz de una patronal industrial de Cataluña, que representa a las firmas con intereses en otros países, rechazaba ayer que las firmas que la integran hayan puesto en marcha planes de contingencia. “Las empresas no se han planteado nada. Lo que nos transmiten es que no ha habido diálogo y que se ha producido un choque entre dos fuerzas que se deberá solucionar por el cauce político”, apunta.

Si los empresarios consultados coinciden en que el proceso de independencia no está afectando por ahora a su actividad económica y que la solución al choque entre la Administración central y autonómica pasa por el diálogo entre ambas, también hay unanimidad en aseverar que no ha habido ni deslocalizaciones, ni fugas de empresas ni cancelación de inversiones. Los últimos datos de Axesor, correspondientes al primer trimestre, corroboran que 405 empresas abandonaron Cataluña mientras que en el mismo período llegaron 337, por lo que registró un saldo negativo de 68 empresas. Una cifra insignificante frente a las 609.000 firmas activas en la autonomía, lo que le sitúa como la región con más empresas en España.

“Pase lo que pase, la vida sigue”. Con esta frase, un empresario hotelero con seis establecimientos en Cataluña ilustra cómo la ruptura con España discurre al margen de las cuentas de su compañía. “Solo consideró que se pueda ver afectada nuestra actividad si la crispación social llega a límites insoportables, si se producen manifestaciones o si todo el mundo sale a la calle. Creo que no va a pasar nunca”, apunta. Un dato que corrobora esta creencia es el hecho de que esta cadena va a invertir este año 7 millones de euros para duplicar el número de habitaciones de uno de sus hoteles en Cataluña.

“La inversión se realiza en un momento en el que se ha producido un rechazo a los turistas por las llegadas masivas, una salida de viajeros por el doble atentado en Barcelona y la cercanía de un proceso de ruptura con España. Pero nosotros no podemos depender de todas esas vicisitudes. Nos tenemos que adaptar a las circunstancias y seguir con nuestros planes, que son los que nos van a permitir seguir creciendo”, señala.

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