La subida del euro complica la esperada retirada de los estímulos del BCE

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El mercado quiere saber cuándo empezará el Banco Central Europeo (BCE) a retirar estímulos y hace tan solo unas semanas se descontaba que en septiembre Mario Draghi enseñaría ya sus cartas. Pero la fortaleza del euro, que ha superado los 1,20 dólares tocando máximos de dos años y medio, amenaza con retrasar y complicar los planes de la autoridad monetaria, según la mayoría de analistas.

Así, el esperado anuncio del recorte del volumen mensual de compra de deuda a partir de 2018 desde los 60.000 millones de euros actuales podría no llegar hasta octubre o diciembre. El silencio de Draghi sobre el inicio del tapering puede decepcionar a los mercados, pero presionaría a la baja el euro y ayudaría a elevar una inflación que aún está lejos del objetivo del 2%.

A la edad de 70 años recién cumplidos Draghi tiene un dilema profesional: el crecimiento económico con una inflación que repunta no justifica una política monetaria tan acomodaticia, pero el repliegue de los estímulos impulsaría más el euro, moderando la inflación. Así, las palabras del banquero italiano serán como siempre analizadas y pueden no convencer a más de uno. Ayer, el consejero delegado de Deutsche Bank, John Cyran, pidió el fin de “la era del dinero barato” pese a la escalada del euro para evitar más burbujas. Por su parte, Christopher Dembik, de Saxo Bank, cree que “el mayor desafío para el BCE es la baja inflación y el objetivo a corto plazo debería ser detener el alza del euro”.

Muchos expertos esperan una rebaja de las expectativas de inflación. “No descartamos que el BCE opte por reducir sus estimaciones de inflación y ofrecer un discurso algo acomodaticio. En cualquier caso, el ritmo de actividad económica justifica ir normalizando su política monetaria, aunque sea muy gradual y flexible en ritmo y cuantía en función de la evolución macro y el euro”, señalan en Renta 4. En Ebury sostienen que “las discusiones clave serán en torno a las proyecciones de inflación”, que esperan sean “significativamente” revisadas a la baja y “explícitamente imputadas a la fortaleza de la moneda”.

La opinión generalizada es que Draghi será hoy comedido dejando para más adelante los mensajes más agresivos. “Esperamos que sea prudente y equilibrado a la hora de dar la primera indicación clara sobre la estrategia a seguir a la vez que adopte un tono dovish que logre calmar a las divisas”, dice ING Financial Research. Y Ebury, que incluso “la ausencia de comentarios por parte de Draghi en cuanto a la posibilidad de recortar el programa de estímulos podría llevar a una caída considerable de la divisa común, especialmente teniendo en cuenta el listón tan alto marcado por el mercado tras la reunión de julio”.

El mercado quiere saber cuándo empezará el Banco Central Europeo (BCE) a retirar estímulos y hace tan solo unas semanas se descontaba que en septiembre Mario Draghi enseñaría ya sus cartas. Pero la fortaleza del euro, que ha superado los 1,20 dólares tocando máximos de dos años y medio, amenaza con retrasar y complicar los planes de la autoridad monetaria, según la mayoría de analistas.

Así, el esperado anuncio del recorte del volumen mensual de compra de deuda a partir de 2018 desde los 60.000 millones de euros actuales podría no llegar hasta octubre o diciembre. El silencio de Draghi sobre el inicio del tapering puede decepcionar a los mercados, pero presionaría a la baja el euro y ayudaría a elevar una inflación que aún está lejos del objetivo del 2%.

A la edad de 70 años recién cumplidos Draghi tiene un dilema profesional: el crecimiento económico con una inflación que repunta no justifica una política monetaria tan acomodaticia, pero el repliegue de los estímulos impulsaría más el euro, moderando la inflación. Así, las palabras del banquero italiano serán como siempre analizadas y pueden no convencer a más de uno. Ayer, el consejero delegado de Deutsche Bank, John Cyran, pidió el fin de “la era del dinero barato” pese a la escalada del euro para evitar más burbujas. Por su parte, Christopher Dembik, de Saxo Bank, cree que “el mayor desafío para el BCE es la baja inflación y el objetivo a corto plazo debería ser detener el alza del euro”.

Muchos expertos esperan una rebaja de las expectativas de inflación. “No descartamos que el BCE opte por reducir sus estimaciones de inflación y ofrecer un discurso algo acomodaticio. En cualquier caso, el ritmo de actividad económica justifica ir normalizando su política monetaria, aunque sea muy gradual y flexible en ritmo y cuantía en función de la evolución macro y el euro”, señalan en Renta 4. En Ebury sostienen que “las discusiones clave serán en torno a las proyecciones de inflación”, que esperan sean “significativamente” revisadas a la baja y “explícitamente imputadas a la fortaleza de la moneda”.

La opinión generalizada es que Draghi será hoy comedido dejando para más adelante los mensajes más agresivos. “Esperamos que sea prudente y equilibrado a la hora de dar la primera indicación clara sobre la estrategia a seguir a la vez que adopte un tono dovish que logre calmar a las divisas”, dice ING Financial Research. Y Ebury, que incluso “la ausencia de comentarios por parte de Draghi en cuanto a la posibilidad de recortar el programa de estímulos podría llevar a una caída considerable de la divisa común, especialmente teniendo en cuenta el listón tan alto marcado por el mercado tras la reunión de julio”.

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