Hacienda araña 150 millones en una década por cuentas olvidadas en los bancos

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El Ministerio de Hacienda ingresó el año pasado 24,4 millones de euros de cuentas corrientes y depósitos abandonados en los bancos. En la última década ha cosechado más de 152,8 millones de euros de estas cuentas olvidadas, que no han registrado movimientos durante más de 20 años. El Estado también se queda con las herencias sin testar o sin reclamar, los llamados abintestatos. Por este procedimiento consiguió 12,2 millones de euros el año pasado. Hacienda destina el grueso de este botín a fines sociales.

El patrimonio abandonado, sin dueño o que no lo reclame nadie termina en manos del Estado. Es una vieja costumbre castellana recogida en el acervo legislativo español desde el siglo XV. Este principio actualizado y recogido en la Ley de Patrimonio de las Administraciones Públicas permite que el Estado se quede con el dinero de las cuentas corrientes abandonadas en los bancos. Se trata de aquellas cuentas que no hayan tenido ningún movimiento durante, al menos, los últimos 20 años.

Las entidades bancarias tienen obligación de informar al Tesoro Público de la situación de estos depósitos cada año. La Dirección General de Patrimonio, dependiente del Ministerio de Hacienda, arañó 24,42 millones de euros de estos depósitos durante el año pasado. El Estado ha ingresado 152,8 millones de euros de estos depósitos desamparados o inertes en la última década. "Se trata de muchas cuentas con pequeñas cantidades sin importancia, pero que al final suman un dinero", explica Felipe Martínez Rico, subsecretario del Ministerio de Hacienda y Función Pública.

En los últimos años se ha producido un repunte del dinero abandonado en el banco. Martínez Rico explica que esta circunstancia se debe a las fusiones de las entidades financieras de los últimos años. Al reordenar los balances y con la regularización contable para la integración de los bancos afloran cuentas que no han tenido movimientos durante muchos años. La mayor parte de estos depósitos bancarios proceden de personas que cambiaron de entidad y olvidaron cancelar las cuentas con un pequeño saldo que tenían en otro banco.

El Ministerio de Hacienda ingresó el año pasado 24,4 millones de euros de cuentas corrientes y depósitos abandonados en los bancos. En la última década ha cosechado más de 152,8 millones de euros de estas cuentas olvidadas, que no han registrado movimientos durante más de 20 años. El Estado también se queda con las herencias sin testar o sin reclamar, los llamados abintestatos. Por este procedimiento consiguió 12,2 millones de euros el año pasado. Hacienda destina el grueso de este botín a fines sociales.

El patrimonio abandonado, sin dueño o que no lo reclame nadie termina en manos del Estado. Es una vieja costumbre castellana recogida en el acervo legislativo español desde el siglo XV. Este principio actualizado y recogido en la Ley de Patrimonio de las Administraciones Públicas permite que el Estado se quede con el dinero de las cuentas corrientes abandonadas en los bancos. Se trata de aquellas cuentas que no hayan tenido ningún movimiento durante, al menos, los últimos 20 años.

Las entidades bancarias tienen obligación de informar al Tesoro Público de la situación de estos depósitos cada año. La Dirección General de Patrimonio, dependiente del Ministerio de Hacienda, arañó 24,42 millones de euros de estos depósitos durante el año pasado. El Estado ha ingresado 152,8 millones de euros de estos depósitos desamparados o inertes en la última década. "Se trata de muchas cuentas con pequeñas cantidades sin importancia, pero que al final suman un dinero", explica Felipe Martínez Rico, subsecretario del Ministerio de Hacienda y Función Pública.

En los últimos años se ha producido un repunte del dinero abandonado en el banco. Martínez Rico explica que esta circunstancia se debe a las fusiones de las entidades financieras de los últimos años. Al reordenar los balances y con la regularización contable para la integración de los bancos afloran cuentas que no han tenido movimientos durante muchos años. La mayor parte de estos depósitos bancarios proceden de personas que cambiaron de entidad y olvidaron cancelar las cuentas con un pequeño saldo que tenían en otro banco.

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