UGT plantea fijar un salario mínimo de 1.000 euros en los convenios colectivos

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El secretario general de UGT, Pepe Álvarez, ha avanzado que, para el próximo acuerdo de negociación colectiva, que debería abrirse en septiembre, el sindicato va a proponer a la patronal que a partir de 2018 el salario mínimo contemplado en los convenios colectivos sea de 1.000 euros.

Una vez rota sin acuerdo la negociación para una subida salarial de referencia para el año 2017, Álvarez mira ya a la negociación del próximo año para la que se plantea como objetivo que "todos los trabajadores bajo convenio colectivo alcancen los 1.000 euros", según ha adelantado.

Los sindicatos, que achacan a la patronal la falta de acuerdo para 2017, han considerado que la negociación colectiva se enfrenta a un otoño difícil, si bien UGT ya prepara una campaña de información en defensa de la recuperación salarial.

En opinión de Álvarez, la propuesta de que ningún convenio contemple sueldos inferiores a 1.000 euros daría "un cierto golpe a las empresas de servicios integrales que están reventando el mercado de trabajo y dañando las condiciones laborales de los empleados", de forma que se atajaría la situación de precariedad que sufren algunos colectivos como el de los jóvenes.

Desde el punto de vista económico, considera que "sería extraordinariamente positivo porque habría recursos en manos de personas que los van a consumir", lo que incrementaría la demanda interna y crearía empleo.

"Sería dar un cierto carpetazo a la crisis", dice Álvarez, que cree que no debería encontrar oposición a esta medida en la patronal, puesto que "ya ha reconocido que con 800 euros no se vive" y porque las empresas "están en momentos de beneficios importantes" que han de ser redistribuidos.

Explica que esta propuesta también afectaría a las Administraciones Públicas, "que no deben olvidarse" de que los servicios que prestan a los ciudadanos empresas a las que subcontratan "van a cuenta de los salarios de esos trabajadores".

Respecto al acuerdo salarial fallido para 2017, achaca parte del problema al modelo de negociación, en el que prácticamente sólo han participado presidentes y secretarios generales, quienes, habitualmente en estas negociaciones, únicamente aparecen para desatascar algún punto.

Asegura que la posición común de los sindicatos en esta negociación nunca ha peligrado, pese a que ha habido discrepancias a lo largo del camino, y destaca que la unidad de acción permitió establecer un suelo en la banda salarial a negociar cuando la CEOE partía de cero.

El secretario general de UGT, Pepe Álvarez, ha avanzado que, para el próximo acuerdo de negociación colectiva, que debería abrirse en septiembre, el sindicato va a proponer a la patronal que a partir de 2018 el salario mínimo contemplado en los convenios colectivos sea de 1.000 euros.

Una vez rota sin acuerdo la negociación para una subida salarial de referencia para el año 2017, Álvarez mira ya a la negociación del próximo año para la que se plantea como objetivo que "todos los trabajadores bajo convenio colectivo alcancen los 1.000 euros", según ha adelantado.

Los sindicatos, que achacan a la patronal la falta de acuerdo para 2017, han considerado que la negociación colectiva se enfrenta a un otoño difícil, si bien UGT ya prepara una campaña de información en defensa de la recuperación salarial.

En opinión de Álvarez, la propuesta de que ningún convenio contemple sueldos inferiores a 1.000 euros daría "un cierto golpe a las empresas de servicios integrales que están reventando el mercado de trabajo y dañando las condiciones laborales de los empleados", de forma que se atajaría la situación de precariedad que sufren algunos colectivos como el de los jóvenes.

Desde el punto de vista económico, considera que "sería extraordinariamente positivo porque habría recursos en manos de personas que los van a consumir", lo que incrementaría la demanda interna y crearía empleo.

"Sería dar un cierto carpetazo a la crisis", dice Álvarez, que cree que no debería encontrar oposición a esta medida en la patronal, puesto que "ya ha reconocido que con 800 euros no se vive" y porque las empresas "están en momentos de beneficios importantes" que han de ser redistribuidos.

Explica que esta propuesta también afectaría a las Administraciones Públicas, "que no deben olvidarse" de que los servicios que prestan a los ciudadanos empresas a las que subcontratan "van a cuenta de los salarios de esos trabajadores".

Respecto al acuerdo salarial fallido para 2017, achaca parte del problema al modelo de negociación, en el que prácticamente sólo han participado presidentes y secretarios generales, quienes, habitualmente en estas negociaciones, únicamente aparecen para desatascar algún punto.

Asegura que la posición común de los sindicatos en esta negociación nunca ha peligrado, pese a que ha habido discrepancias a lo largo del camino, y destaca que la unidad de acción permitió establecer un suelo en la banda salarial a negociar cuando la CEOE partía de cero.

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