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Prudente, persistente y paciente fueron las tres palabras más repetidas por Mario Draghi en la rueda de prensa que siguió al consejo de gobierno. Todas las miradas estaban puestas en Fráncfort. Allí el banquero italiano tomó la palabra. El mercado no esperaba cambios en materia de política monetaria, y así fue, pero los inversores aguardaban a que el presidente del BCE lanzara algún mensaje sobre cuándo podría anunciar cambios después del revuelo que causaron sus declaraciones en Sintra.

La institución acordó mantener sin cambios el programa de compras de activos en 60.000 millones mensuales hasta diciembre y el tiempo que sea necesario “y, en todo caso, hasta que el consejo de gobierno observe un ajuste sostenido de la inflación que sea compatible con el objetivo del BCE”. La facilidad de depósito (dinero que tienen que pagar las entidades por dejar su dinero en la hucha del BCE) continúa en el -0,4%. “Los tipos de interés continuarán en los niveles actuales durante un largo periodo de tiempo, que superará con creces el horizonte de las compras netas de activos”, remarcó el banquero italiano.

Draghi quiso calmar los ánimos y aplacar los rumores que apuntan a septiembre como el mes en el que se discutirán la reducción del programa de compras. El responsable de la política monetaria evitó dar fechas concretas y se limitó a afirmar que será en “otoño” cuando planteé la discusión a los miembros de la institución. Por si a alguien le quedaban dudas, subrayó que las decisiones habían sido adoptadas por “unanimidad”. Esto contrasta con las reiteradas peticiones por parte del Bundesbank para que ponga fin de una vez por todas a los estímulos monetarios. Martin Arnold, analista de ETF Securities, ve en este movimiento un intento de Draghi por diseñar una transición suave.

“No percibo cambios en la declaración del BCE. Aquellos que pensaban que había un nuevo mensaje en el seminario celebrado en Sintra estaban equivocados”, sentencia Philippe Waechter, economista jefe de NatixisAM. Esta idea contrasta con lo defendido por Lombard Odier IM que la declaración muestra un cambio suave frente a las expectativas.

En el análisis económico que realiza la institución, Draghi señaló que la inflación cerró junio en el 1,3%. Con la vista puesta en el futuro, el máximo responsable del BCE ha afirmado que no esperan una mejora notable de la inflación y ha citado a los precios de la energía como el principal obstáculo.

Aunque la inflación continúe lejos del objetivo del 2%, lo que no se puede negar es que la zona euro crece y así lo resaltó el banquero italiano que señaló que, según la información disponible la región ha “fortalecido su crecimiento”.

Draghi recalcó que “las medidas de política monetaria han continuado asegurando condiciones de financiación de apoyo que son necesarias para que la inflación de la zona del euro se dirija a un nivel cercano, pero por debajo del 2% a medio plazo”. Como viene siendo una constante en las ruedas de prensa que siguen al consejo de gobierno, el presidente del BCE instó a los gobiernos a efectuar reformas estructurales para incentivar el crecimiento y la inflación. Es decir, volvió a repetir el mantra de que la política monetaria por si sola no es suficiente.

La prudencia mostrada por Draghi contrasta con el tono empleado por el responsable de la política monetaria en Sintra. Preguntado por qué ha cambiado en las últimas semanas para mostrar tanta cautela, el presidente del BCE afirmó que el escenario sigue siendo el mismo. “Las variables que presionaban a la inflación siguen siendo las mismas, pero desaparecerán en algún momento”, aseguró. Entre estos factores, Draghi apuntó a los bajos niveles del crudo y la negociación salarial.

Prudente, persistente y paciente fueron las tres palabras más repetidas por Mario Draghi en la rueda de prensa que siguió al consejo de gobierno. Todas las miradas estaban puestas en Fráncfort. Allí el banquero italiano tomó la palabra. El mercado no esperaba cambios en materia de política monetaria, y así fue, pero los inversores aguardaban a que el presidente del BCE lanzara algún mensaje sobre cuándo podría anunciar cambios después del revuelo que causaron sus declaraciones en Sintra.

La institución acordó mantener sin cambios el programa de compras de activos en 60.000 millones mensuales hasta diciembre y el tiempo que sea necesario “y, en todo caso, hasta que el consejo de gobierno observe un ajuste sostenido de la inflación que sea compatible con el objetivo del BCE”. La facilidad de depósito (dinero que tienen que pagar las entidades por dejar su dinero en la hucha del BCE) continúa en el -0,4%. “Los tipos de interés continuarán en los niveles actuales durante un largo periodo de tiempo, que superará con creces el horizonte de las compras netas de activos”, remarcó el banquero italiano.

Draghi quiso calmar los ánimos y aplacar los rumores que apuntan a septiembre como el mes en el que se discutirán la reducción del programa de compras. El responsable de la política monetaria evitó dar fechas concretas y se limitó a afirmar que será en “otoño” cuando planteé la discusión a los miembros de la institución. Por si a alguien le quedaban dudas, subrayó que las decisiones habían sido adoptadas por “unanimidad”. Esto contrasta con las reiteradas peticiones por parte del Bundesbank para que ponga fin de una vez por todas a los estímulos monetarios. Martin Arnold, analista de ETF Securities, ve en este movimiento un intento de Draghi por diseñar una transición suave.

“No percibo cambios en la declaración del BCE. Aquellos que pensaban que había un nuevo mensaje en el seminario celebrado en Sintra estaban equivocados”, sentencia Philippe Waechter, economista jefe de NatixisAM. Esta idea contrasta con lo defendido por Lombard Odier IM que la declaración muestra un cambio suave frente a las expectativas.

En el análisis económico que realiza la institución, Draghi señaló que la inflación cerró junio en el 1,3%. Con la vista puesta en el futuro, el máximo responsable del BCE ha afirmado que no esperan una mejora notable de la inflación y ha citado a los precios de la energía como el principal obstáculo.

Aunque la inflación continúe lejos del objetivo del 2%, lo que no se puede negar es que la zona euro crece y así lo resaltó el banquero italiano que señaló que, según la información disponible la región ha “fortalecido su crecimiento”.

Draghi recalcó que “las medidas de política monetaria han continuado asegurando condiciones de financiación de apoyo que son necesarias para que la inflación de la zona del euro se dirija a un nivel cercano, pero por debajo del 2% a medio plazo”. Como viene siendo una constante en las ruedas de prensa que siguen al consejo de gobierno, el presidente del BCE instó a los gobiernos a efectuar reformas estructurales para incentivar el crecimiento y la inflación. Es decir, volvió a repetir el mantra de que la política monetaria por si sola no es suficiente.

La prudencia mostrada por Draghi contrasta con el tono empleado por el responsable de la política monetaria en Sintra. Preguntado por qué ha cambiado en las últimas semanas para mostrar tanta cautela, el presidente del BCE afirmó que el escenario sigue siendo el mismo. “Las variables que presionaban a la inflación siguen siendo las mismas, pero desaparecerán en algún momento”, aseguró. Entre estos factores, Draghi apuntó a los bajos niveles del crudo y la negociación salarial.

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