Cataluña debe al Estado 50.627 millones, el 67% de su pasivo

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Los datos del Banco de España de deuda pública reflejan de forma fidedigna el deterioro de las cuentas de las administraciones. En el caso de Cataluña, la comunidad autónoma es una de las que ha registrado números rojos más elevados y mayores problemas para acceder a la financiación. Cataluña mantenía en 2007 un volumen de pasivo de 15.776 millones, una cifra que hoy se ha multiplicado por cinco y alcanza los 75.443 millones. Representa el 35,2% de su PIB, un nivel solo superado por la Comunidad Valenciana (41,5%) y Castilla-La Mancha (36,5%).

El incremento de la deuda se debe al aumento del déficit público y también al plan de pago a proveedores que puso en marcha el Gobierno de Mariano Rajoy a partir de 2012 para forzar que las autonomías y los ayuntamientos abonaran su deuda comercial y redujeran su elevado índice de morosidad.

Durante la crisis económica, Hacienda se ha convertido en el banco de los entes territoriales. Los mercados cerraron las puertas a la financiación de comunidades como Cataluña, que tuvo que recurrir inicialmente a los llamados bonos patrióticos para obtener liquidez a cambio de abonar un elevado interés. En este contexto, el Estado puso en marcha el Fondo de Liquidez Autonómico que ha permitido a las comunidades autónomas financiarse a tipos de interés ventajosos, asumir sus vencimientos y cumplir las obligaciones de pago.

De los 75.443 millones que debe Cataluña, 50.627 millones es deuda contraída con la Administración central. Representa el 67% del total. Y se trata de un porcentaje que irá subiendo en la medida en que Cataluña aún no acude a los mercados, aunque la Generalitat ya ha mostrado su voluntad de financiarse por su cuenta. Hacienda sigue ejerciendo un control exhaustivo sobre las cuentas catalanas en cumplimiento de la Ley de Estabilidad. Cataluña es una de las comunidades que incumplió el objetivo de déficit el ejercicio anterior.

La Generalitat tiene planeado celebrar el referéndum independentista en una situación de dependencia total de la financiación del Estado. Hacienda estudia nuevas rebajas de los tipos, sin embargo, el ministro Cristóbal Montoro, criticó que el PSOE propusiera quitas para apaciguar a la Generalitat. Desde el Gobierno de Carles Puigdemont argumentan que Cataluña no se puede financiar por sí sola porque es víctima de un modelo de financiación que provoca que los catalanes paguen más de lo que reciben.

Los datos del Banco de España de deuda pública reflejan de forma fidedigna el deterioro de las cuentas de las administraciones. En el caso de Cataluña, la comunidad autónoma es una de las que ha registrado números rojos más elevados y mayores problemas para acceder a la financiación. Cataluña mantenía en 2007 un volumen de pasivo de 15.776 millones, una cifra que hoy se ha multiplicado por cinco y alcanza los 75.443 millones. Representa el 35,2% de su PIB, un nivel solo superado por la Comunidad Valenciana (41,5%) y Castilla-La Mancha (36,5%).

El incremento de la deuda se debe al aumento del déficit público y también al plan de pago a proveedores que puso en marcha el Gobierno de Mariano Rajoy a partir de 2012 para forzar que las autonomías y los ayuntamientos abonaran su deuda comercial y redujeran su elevado índice de morosidad.

Durante la crisis económica, Hacienda se ha convertido en el banco de los entes territoriales. Los mercados cerraron las puertas a la financiación de comunidades como Cataluña, que tuvo que recurrir inicialmente a los llamados bonos patrióticos para obtener liquidez a cambio de abonar un elevado interés. En este contexto, el Estado puso en marcha el Fondo de Liquidez Autonómico que ha permitido a las comunidades autónomas financiarse a tipos de interés ventajosos, asumir sus vencimientos y cumplir las obligaciones de pago.

De los 75.443 millones que debe Cataluña, 50.627 millones es deuda contraída con la Administración central. Representa el 67% del total. Y se trata de un porcentaje que irá subiendo en la medida en que Cataluña aún no acude a los mercados, aunque la Generalitat ya ha mostrado su voluntad de financiarse por su cuenta. Hacienda sigue ejerciendo un control exhaustivo sobre las cuentas catalanas en cumplimiento de la Ley de Estabilidad. Cataluña es una de las comunidades que incumplió el objetivo de déficit el ejercicio anterior.

La Generalitat tiene planeado celebrar el referéndum independentista en una situación de dependencia total de la financiación del Estado. Hacienda estudia nuevas rebajas de los tipos, sin embargo, el ministro Cristóbal Montoro, criticó que el PSOE propusiera quitas para apaciguar a la Generalitat. Desde el Gobierno de Carles Puigdemont argumentan que Cataluña no se puede financiar por sí sola porque es víctima de un modelo de financiación que provoca que los catalanes paguen más de lo que reciben.

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