Sólo el 11% del nuevo empleo es para trabajadores de baja formación

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En los diez principales países de la UE, los trabajadores de baja formación representan el 18,6%; es decir, prácticamente 20 puntos menos. Mientras España incluso supera a este grupo de países europeos en porcentaje de trabajadores con título universitario (o su equivalente en FP), sigue cojeando en aquellos que completaron toda la secundaria (23,8% frente al 47,9% de la UE-10).

Se estrecha pues la ventana de oportunidades para miles de trabajadores. Y no sólo entre los que tienen mayor edad. “Al mercado laboral siguen llegando jóvenes con bajo nivel de formación; jóvenes condenados a largos periodos de desempleo, a trabajos intermitentes muy mal pagados y en sectores generalmente de bajo valor añadido”, advierte Fernández.

Esta sobreabundancia de mano de obra de formación básica supone “una presión a la baja de los salarios y favorece un mayor peso de este tipo de actividades”, basadas en la baja cualificación. Los datos analizados hablan de una mayor facilidad para encontrar trabajo, pero no aborda la sobre cualificación, ya que se detiene en el nivel formativo de los nuevos ocupados, no en la cualificación requerida para el trabajo que tienen.

En su último informe, el Banco de España mostró su preocupación por “las dificultades de amplios colectivos de desempleados”, como los de baja formación, “para beneficiarse de la fase de recuperación económica y el riesgo de que sean desplazados del mercado de trabajo de manera permanente”. Tras recordar que, junto a los jóvenes, las personas con menor nivel de formación padecen una tasa del 34% de paro –dobla prácticamente la media–, calificó de prioridad de la política económica la búsqueda de soluciones para estos colectivos. Es más, después de criticar el uso de bonificaciones generales a la contratación, el supervisor animó a restringirlas a grupos de especial vulnerabilidad como los trabajadores poco formados.

El informe de Funcas también coincide con el Banco de España en resaltar el incremento de la temporalidad desde el comienzo de la recuperación económica. El análisis de María Jesús Fernández resalta que seis de cada diez empleos creados en estos últimos años han sido a través de contratos temporales y defiende que se trata de un problema que no se ha resuelto con las reformas laborales. En cambio, a diferencia de lo que ocurrió durante la crisis, ha perdido peso el empleo a tiempo parcial.

En los diez principales países de la UE, los trabajadores de baja formación representan el 18,6%; es decir, prácticamente 20 puntos menos. Mientras España incluso supera a este grupo de países europeos en porcentaje de trabajadores con título universitario (o su equivalente en FP), sigue cojeando en aquellos que completaron toda la secundaria (23,8% frente al 47,9% de la UE-10).

Se estrecha pues la ventana de oportunidades para miles de trabajadores. Y no sólo entre los que tienen mayor edad. “Al mercado laboral siguen llegando jóvenes con bajo nivel de formación; jóvenes condenados a largos periodos de desempleo, a trabajos intermitentes muy mal pagados y en sectores generalmente de bajo valor añadido”, advierte Fernández.

Esta sobreabundancia de mano de obra de formación básica supone “una presión a la baja de los salarios y favorece un mayor peso de este tipo de actividades”, basadas en la baja cualificación. Los datos analizados hablan de una mayor facilidad para encontrar trabajo, pero no aborda la sobre cualificación, ya que se detiene en el nivel formativo de los nuevos ocupados, no en la cualificación requerida para el trabajo que tienen.

En su último informe, el Banco de España mostró su preocupación por “las dificultades de amplios colectivos de desempleados”, como los de baja formación, “para beneficiarse de la fase de recuperación económica y el riesgo de que sean desplazados del mercado de trabajo de manera permanente”. Tras recordar que, junto a los jóvenes, las personas con menor nivel de formación padecen una tasa del 34% de paro –dobla prácticamente la media–, calificó de prioridad de la política económica la búsqueda de soluciones para estos colectivos. Es más, después de criticar el uso de bonificaciones generales a la contratación, el supervisor animó a restringirlas a grupos de especial vulnerabilidad como los trabajadores poco formados.

El informe de Funcas también coincide con el Banco de España en resaltar el incremento de la temporalidad desde el comienzo de la recuperación económica. El análisis de María Jesús Fernández resalta que seis de cada diez empleos creados en estos últimos años han sido a través de contratos temporales y defiende que se trata de un problema que no se ha resuelto con las reformas laborales. En cambio, a diferencia de lo que ocurrió durante la crisis, ha perdido peso el empleo a tiempo parcial.

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