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El déficit del Estado se situó en mayo sobre los 16.161 millones, un 31,6% menos que en el mismo período del año anterior. El desfase equivale al 1,39% del PIB. Los ingresos públicos aumentan a la par que el gasto se reduce, la ecuación perfecta para los intereses del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.

El IRPF, el principal tributo del sistema fiscal, aportó 29.893 millones, un 3,3% más. Aunque el incremento más espectacular tiene como protagonista al impuesto sobre sociedades que ya en mayo recaudó 2.212 millones. El ejercicio pasado, en el mismo mes, los datos arrojaban cifras negativas porque las devoluciones superaban los pagos. Este cambio de tendencia se explica por las medidas aprobadas por el Gobierno y que han afectado al primer pago fraccionado.

El IVA, el tributo que grava el consumo, muestra una evolución hacia una recaudación nunca vista. En los primeros cinco meses del año, España ingresó 31.034 por IVA, un 8,2%. A final de año, la recaudación se acercará a los 70.000 millones.

Por el lado del gasto público sorprende que todos los capítulos presupuestarios registran retrocesos. Si bien el sueldo de los funcionarios aumentó un 1% este año, el hecho de que el ejercicio anterior se abonará parte de la devolución de la paga extra suprimida en 2012 explica que el gasto de personal se reduzca un 6,2%. En intereses, el Estado gastó un 16,9% menos. La mayor caída se registró en las inversiones reales con un descenso del 36,8%. La formación bruta de capital es, con diferencia, la partida que más se ha recortado en la última década.

El año pasado, el Gobierno de Mariano Rajoy cumplió por primera vez en la legislatura el objetivo de estabilidad comprometido con Bruselas tras aplicar una drástica subida fiscal a final del ejercicio en el impuesto sobre sociedades. España cerró con un déficit del 4,3%, por debajo del límite del 4,6% del PIB. Para el ejercicio en curso, el sector público debe reducir sus números rojos hasta el 3,1%. Hacienda asegura que se cumplirá. La mayor fuente de preocupación es la Seguridad Social, cuyo déficit alcanzó el año pasado el 1,62% del PIB, el nivel más elevado de la historia.

El déficit del Estado se situó en mayo sobre los 16.161 millones, un 31,6% menos que en el mismo período del año anterior. El desfase equivale al 1,39% del PIB. Los ingresos públicos aumentan a la par que el gasto se reduce, la ecuación perfecta para los intereses del ministro de Hacienda, Cristóbal Montoro.

El IRPF, el principal tributo del sistema fiscal, aportó 29.893 millones, un 3,3% más. Aunque el incremento más espectacular tiene como protagonista al impuesto sobre sociedades que ya en mayo recaudó 2.212 millones. El ejercicio pasado, en el mismo mes, los datos arrojaban cifras negativas porque las devoluciones superaban los pagos. Este cambio de tendencia se explica por las medidas aprobadas por el Gobierno y que han afectado al primer pago fraccionado.

El IVA, el tributo que grava el consumo, muestra una evolución hacia una recaudación nunca vista. En los primeros cinco meses del año, España ingresó 31.034 por IVA, un 8,2%. A final de año, la recaudación se acercará a los 70.000 millones.

Por el lado del gasto público sorprende que todos los capítulos presupuestarios registran retrocesos. Si bien el sueldo de los funcionarios aumentó un 1% este año, el hecho de que el ejercicio anterior se abonará parte de la devolución de la paga extra suprimida en 2012 explica que el gasto de personal se reduzca un 6,2%. En intereses, el Estado gastó un 16,9% menos. La mayor caída se registró en las inversiones reales con un descenso del 36,8%. La formación bruta de capital es, con diferencia, la partida que más se ha recortado en la última década.

El año pasado, el Gobierno de Mariano Rajoy cumplió por primera vez en la legislatura el objetivo de estabilidad comprometido con Bruselas tras aplicar una drástica subida fiscal a final del ejercicio en el impuesto sobre sociedades. España cerró con un déficit del 4,3%, por debajo del límite del 4,6% del PIB. Para el ejercicio en curso, el sector público debe reducir sus números rojos hasta el 3,1%. Hacienda asegura que se cumplirá. La mayor fuente de preocupación es la Seguridad Social, cuyo déficit alcanzó el año pasado el 1,62% del PIB, el nivel más elevado de la historia.

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