Bruselas niega que se discrimine a Popular con el traje a medida en los bancos italianos

El Banco de España pide reformas
27 Junio, 2017
El Senado aprueba los PGE de 2017
27 Junio, 2017
Ver todas las noticias >

La Comisión Europea defendió ayer la liquidación de Veneto Banca y Popolare de Vicenza. Los dos bancos italianos se cierran con dinero público pese a la unión bancaria europea, las directivas comunitarias y pese a que la liquidación del Popular en España —que cargó las pérdidas sobre accionistas y bonistas— tenía que ser el modelo.

“Las reglas aplicadas en este caso están completamente en línea con el marco legal que se puso en marcha después de la crisis”, defendió una portavoz de la Comisión, que aludió al “interés general” como todo argumento. Italia inyectará 17.000 millones de euros de los contribuyentes, que acuden al rescate de la deuda de mayor calidad de esos bancos. Bruselas aprobó ese movimiento durante el fin de semana, con el argumento de que esas ayudas de Estado no distorsionan la competencia al desaparecer esos dos bancos. Pero es Intesa, uno de los grandes de la banca italiana, quien recibirá esa inyección en sus balances, y abre una nueva fórmula —a la italiana— para evitar quitas a los bonistas de mayor calidad. Una nueva fórmula disponible, eso sí, siempre que un país disponga de suficientes elementos de presión en Bruselas.

Las autoridades de resolución europeas decretaron que esos dos bancos se pueden liquidar porque no son sistémicos (su quiebra no afecta al conjunto del sistema bancario europeo: sus activos suman 55.000 millones, apenas un tercio del Popular). Y esa liquidación debe hacerse bajo la ley italiana: las autoridades transalpinas cuadran el círculo: aplican las reglas de ayudas de Estado para salvar a los bonistas de la quema argumentando que esas dos entidades son sistémicas, aunque solo para la región del Véneto. La Comisión Europea —la comisaria de Competencia, Magrethe Vestager— se traga esa explicación, acepta las ayudas de Estado y aquí paz y después gloria.

Los analistas y el Parlamento Europeo salieron ayer en tromba contra ese enjuague. En resumen, los expertos y los europarlamentarios vienen a decir que la unión bancaria es un timo: el contribuyente sigue salvando bancos, y cuando hay problemas en España es el Santander quien se queda la víctima (en su caso, al menos, sin ayudas), o Intesa en Italia. No hay operaciones transnacionales y eso provoca muchos más cierres de sucursales y despidos: Intesa echará la persiana al 60% de las oficinas y despedirá al 40% de la plantilla de las dos entidades del Veneto.

“Para evitar las pérdidas a la deuda senior se hace lo que haga falta. Y se genera un sistema de incentivos perversos: hay que tener campeones nacionales como Santander o Intesa para que se traguen el problema, convenientemente ayudadas, cuando hace falta”, explicaron fuentes financieras. Contra esos argumentos, Bruselas lleva dos días justificando que Italia cumple las reglas. “Completamente”, subrayan.

La Comisión Europea defendió ayer la liquidación de Veneto Banca y Popolare de Vicenza. Los dos bancos italianos se cierran con dinero público pese a la unión bancaria europea, las directivas comunitarias y pese a que la liquidación del Popular en España —que cargó las pérdidas sobre accionistas y bonistas— tenía que ser el modelo.

“Las reglas aplicadas en este caso están completamente en línea con el marco legal que se puso en marcha después de la crisis”, defendió una portavoz de la Comisión, que aludió al “interés general” como todo argumento. Italia inyectará 17.000 millones de euros de los contribuyentes, que acuden al rescate de la deuda de mayor calidad de esos bancos. Bruselas aprobó ese movimiento durante el fin de semana, con el argumento de que esas ayudas de Estado no distorsionan la competencia al desaparecer esos dos bancos. Pero es Intesa, uno de los grandes de la banca italiana, quien recibirá esa inyección en sus balances, y abre una nueva fórmula —a la italiana— para evitar quitas a los bonistas de mayor calidad. Una nueva fórmula disponible, eso sí, siempre que un país disponga de suficientes elementos de presión en Bruselas.

Las autoridades de resolución europeas decretaron que esos dos bancos se pueden liquidar porque no son sistémicos (su quiebra no afecta al conjunto del sistema bancario europeo: sus activos suman 55.000 millones, apenas un tercio del Popular). Y esa liquidación debe hacerse bajo la ley italiana: las autoridades transalpinas cuadran el círculo: aplican las reglas de ayudas de Estado para salvar a los bonistas de la quema argumentando que esas dos entidades son sistémicas, aunque solo para la región del Véneto. La Comisión Europea —la comisaria de Competencia, Magrethe Vestager— se traga esa explicación, acepta las ayudas de Estado y aquí paz y después gloria.

Los analistas y el Parlamento Europeo salieron ayer en tromba contra ese enjuague. En resumen, los expertos y los europarlamentarios vienen a decir que la unión bancaria es un timo: el contribuyente sigue salvando bancos, y cuando hay problemas en España es el Santander quien se queda la víctima (en su caso, al menos, sin ayudas), o Intesa en Italia. No hay operaciones transnacionales y eso provoca muchos más cierres de sucursales y despidos: Intesa echará la persiana al 60% de las oficinas y despedirá al 40% de la plantilla de las dos entidades del Veneto.

“Para evitar las pérdidas a la deuda senior se hace lo que haga falta. Y se genera un sistema de incentivos perversos: hay que tener campeones nacionales como Santander o Intesa para que se traguen el problema, convenientemente ayudadas, cuando hace falta”, explicaron fuentes financieras. Contra esos argumentos, Bruselas lleva dos días justificando que Italia cumple las reglas. “Completamente”, subrayan.

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.

ACEPTAR