Las empresas y hogares españoles compran más el made in Spain

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En su informe anual, el Banco de España detecta que se está produciendo esta sustitución de bienes y servicios foráneos por españoles. En el caso de las compañías, solo ocurre en las empresas medianas y pequeñas. Las grandes ahora compran incluso más fuera, aprovechando su mayor acceso a los mercados internacionales.

Tan pronto se inició la recuperación, las importaciones comenzaron también a despegar. Por un momento, se temía que todas las ganancias por competitividad se disiparan y España volviera a las andadas comprando más de fuera. Sobre todo, por la elevada dependencia energética del exterior. Sin embargo, en su último informe anual, el Banco de España analiza los elementos que han llevado a corregir el desequilibrio con el exterior, y concluye que las importaciones no están creciendo con la misma fuerza que lo hacían antes de la crisis.

“La evidencia apunta un mejor comportamiento de las exportaciones respecto al periodo previo a la crisis que, de momento, no se ve acompañado por un cambio de proporciones similares en las importaciones”. Y añade: “Mientras que las exportaciones se han situado claramente por encima de sus niveles precrisis, las importaciones han alcanzado unos niveles ligeramente inferiores”. Y eso explica en buena medida la corrección realizada desde un déficit con el exterior de 100.000 millones en 2008 hasta el superávit de unos 20.000 millones registrado en la actualidad.

Una parte sustancial de esa mejora del saldo frente al exterior se debe a los precios del petróleo y el ciclo económico. De un lado, el abaratamiento del crudo ha permitido que la factura energética se reduzca, según el Banco de España, en 2 puntos de PIB, unos 20.000 millones de euros. De otro, el repunte vivido en la economía sigue sin ser suficiente para generar crecimientos de las importaciones similares a los de antes de la crisis.

No obstante, en opinión del servicio de estudios, también existen otros factores más permanentes que contribuyen a la reducción de la demanda interna y, por tanto, a rebajar la necesidad de importaciones. Entre ellos cita las menores expectativas de crecimiento o el envejecimiento de la población, que hace ahorrar más y consumir menos. También el ajuste fiscal, que recorta la demanda de las Administraciones. O los menores tipos de interés, que reducen el servicio de la abultada deuda que arrastra España con el exterior. Un hecho en parte favorecido porque se ha modificado la composición de la deuda que se tiene con el extranjero: hay bastante menos deuda privada y mucha más pública, que soporta unos tipos más bajos.

En su informe anual, el Banco de España detecta que se está produciendo esta sustitución de bienes y servicios foráneos por españoles. En el caso de las compañías, solo ocurre en las empresas medianas y pequeñas. Las grandes ahora compran incluso más fuera, aprovechando su mayor acceso a los mercados internacionales.

Tan pronto se inició la recuperación, las importaciones comenzaron también a despegar. Por un momento, se temía que todas las ganancias por competitividad se disiparan y España volviera a las andadas comprando más de fuera. Sobre todo, por la elevada dependencia energética del exterior. Sin embargo, en su último informe anual, el Banco de España analiza los elementos que han llevado a corregir el desequilibrio con el exterior, y concluye que las importaciones no están creciendo con la misma fuerza que lo hacían antes de la crisis.

“La evidencia apunta un mejor comportamiento de las exportaciones respecto al periodo previo a la crisis que, de momento, no se ve acompañado por un cambio de proporciones similares en las importaciones”. Y añade: “Mientras que las exportaciones se han situado claramente por encima de sus niveles precrisis, las importaciones han alcanzado unos niveles ligeramente inferiores”. Y eso explica en buena medida la corrección realizada desde un déficit con el exterior de 100.000 millones en 2008 hasta el superávit de unos 20.000 millones registrado en la actualidad.

Una parte sustancial de esa mejora del saldo frente al exterior se debe a los precios del petróleo y el ciclo económico. De un lado, el abaratamiento del crudo ha permitido que la factura energética se reduzca, según el Banco de España, en 2 puntos de PIB, unos 20.000 millones de euros. De otro, el repunte vivido en la economía sigue sin ser suficiente para generar crecimientos de las importaciones similares a los de antes de la crisis.

No obstante, en opinión del servicio de estudios, también existen otros factores más permanentes que contribuyen a la reducción de la demanda interna y, por tanto, a rebajar la necesidad de importaciones. Entre ellos cita las menores expectativas de crecimiento o el envejecimiento de la población, que hace ahorrar más y consumir menos. También el ajuste fiscal, que recorta la demanda de las Administraciones. O los menores tipos de interés, que reducen el servicio de la abultada deuda que arrastra España con el exterior. Un hecho en parte favorecido porque se ha modificado la composición de la deuda que se tiene con el extranjero: hay bastante menos deuda privada y mucha más pública, que soporta unos tipos más bajos.

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