El Gobierno estudia prohibir las posiciones bajistas para acabar con las especulaciones

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Fuentes financieras aseguran que las reuniones desde el viernes entre Economía y la CNMV, y en las que algunos incluyen también al Banco de España, han dado como resultado la posibilidad de que este lunes se suspendan las posiciones en corto. Las mismas fuentes aseguran que la CNMV estaba a favor de su suspensión y que la pelota estaba el sábado en el tejado del ministro de Economía, Luis de Guindos. Fuentes de Economía declinaron ayer comentar esta información.

Popular cayó en cuatro sesiones más de un 50% en Bolsa, un derrumbe en el que tuvieron mucho que ver los rumores de intervención por parte del FROB europeo, que lo desembocó en pánico y en una fuga de depósitos que precipitó el rescate de la entidad. Los clientes de Popular el lunes 5 de junio sacaron 1.500 millones de euros y 1.800 millones el martes. Los directivos del banco tuvieron que reconocer entonces al BCE que el banco se había quedado sin liquidez el martes a las 15:00 horas y que al día siguiente las oficinas no podrían abrir sus puertas. Se activó entonces una solución de emergencia por la que, tras la intervención de las autoridades, se traspasó Popular a Santander, la única entidad dispuesta a quedarse con el banco, por el precio de un euro.

El rescate de Popular ha sido el primero en el que se aplica de forma literal la directiva europea de resolución bancaria, que establece que en caso de que una entidad sea inviable, deben cargar con su salvamento accionistas y tenedores de deuda, con el fin de evitar la inyección de ayudas públicas. La caída de Popular se ha precipitado sin embargo no tanto por un problema de solvencia sino por una emergencia de liquidez, tal y como ha reconocido el propio BCE. El temor ahora es que la inquietud que pueda crear el derrumbe bursátil de Liberbank entre sus clientes –el banco llegó a desfondarse en la sesión del viernes casi el 40%– termine por provocar una retirada masiva de depósitos que ponga en peligro el banco.

La crisis de Popular no había tenido hasta el momento la consideración de sistémica, y la cotización de las acciones y la deuda del resto de bancos españoles no se habían visto afectadas, con la excepción de Liberbank. Popular ha puesto de relieve que una crisis de liquidez puede desencadenar un rescate en el que los accionistas lleguen a perderlo todo, lo que supone un nuevo escenario para la inversión más especulativa, la de los inversores cortos, que apuestan por la caída de un valor. Tras la caída de Popular, Liberbank ha quedado como el banco español cotizado más vulnerable.

Fuentes financieras aseguran que las reuniones desde el viernes entre Economía y la CNMV, y en las que algunos incluyen también al Banco de España, han dado como resultado la posibilidad de que este lunes se suspendan las posiciones en corto. Las mismas fuentes aseguran que la CNMV estaba a favor de su suspensión y que la pelota estaba el sábado en el tejado del ministro de Economía, Luis de Guindos. Fuentes de Economía declinaron ayer comentar esta información.

Popular cayó en cuatro sesiones más de un 50% en Bolsa, un derrumbe en el que tuvieron mucho que ver los rumores de intervención por parte del FROB europeo, que lo desembocó en pánico y en una fuga de depósitos que precipitó el rescate de la entidad. Los clientes de Popular el lunes 5 de junio sacaron 1.500 millones de euros y 1.800 millones el martes. Los directivos del banco tuvieron que reconocer entonces al BCE que el banco se había quedado sin liquidez el martes a las 15:00 horas y que al día siguiente las oficinas no podrían abrir sus puertas. Se activó entonces una solución de emergencia por la que, tras la intervención de las autoridades, se traspasó Popular a Santander, la única entidad dispuesta a quedarse con el banco, por el precio de un euro.

El rescate de Popular ha sido el primero en el que se aplica de forma literal la directiva europea de resolución bancaria, que establece que en caso de que una entidad sea inviable, deben cargar con su salvamento accionistas y tenedores de deuda, con el fin de evitar la inyección de ayudas públicas. La caída de Popular se ha precipitado sin embargo no tanto por un problema de solvencia sino por una emergencia de liquidez, tal y como ha reconocido el propio BCE. El temor ahora es que la inquietud que pueda crear el derrumbe bursátil de Liberbank entre sus clientes –el banco llegó a desfondarse en la sesión del viernes casi el 40%– termine por provocar una retirada masiva de depósitos que ponga en peligro el banco.

La crisis de Popular no había tenido hasta el momento la consideración de sistémica, y la cotización de las acciones y la deuda del resto de bancos españoles no se habían visto afectadas, con la excepción de Liberbank. Popular ha puesto de relieve que una crisis de liquidez puede desencadenar un rescate en el que los accionistas lleguen a perderlo todo, lo que supone un nuevo escenario para la inversión más especulativa, la de los inversores cortos, que apuestan por la caída de un valor. Tras la caída de Popular, Liberbank ha quedado como el banco español cotizado más vulnerable.

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