Trump da largas a la UE en política comercial y sobre cambio climático

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El presidente de EE UU, Donald Trump, ha dado hoy largas a las propuestas de la Unión Europea para impulsar una nueva agenda de política comercial a partir de las cenizas del TTIP (Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversión) y no se comprometió a respetar el acuerdo internacional sobre cambio climático suscrito en París en 2015.

La primera visita de Trump a Bruselas, según admitieron las instituciones europeas, se saldó con poco más que un acuerdo para “establecer un grupo de trabajo conjunto” encargado de abordar las diferencias entre Bruselas y Washington, “incluida la política comercial”.

Bruselas confía en retomar la agenda de liberalización comercial, abandonada tras la llegada de Trump a la Casa Blanca y recuperar algunos de los puntos más avanzados en la negociación del TTIP aunque abandonando el marco general de unas siglas que se han convertido en tóxicas.

Pero Trump, de momento, se limitó a aceptar que se inicien los contactos a nivel técnico, todavía sin un objetivo político claro. Trump tampoco se comprometió en la lucha contra el cambio climático a pesar de la insistencia del presidente francés, Emmanuel Macron, a quien concedió un trato privilegiado con un largo encuentro bilateral.

“Le he insistido en la importancia de los acuerdos de París y le he pedido que EE UU no tome una decisión precipitada”, señaló Macron en rueda de prensa. El entorno de Trump insistió en que hasta el final de su gira europea el presidente no decidirá si EE UU seguirá apoyando el Acuerdo de París o se retirara.

La visita a Bruselas sirvió al menos para una primera toma de contacto personal entre Trump y el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, y el de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, a quienes el magnate apenas distinguía hace sólo unos meses.

“¿Sabe que aquí tenemos dos presidentes?”, provocó Tusk. “Sí, lo sé”, aseguró el estadounidense. “Hay uno que sobra”, bromeó Juncker señalando a Tusk, aunque no quedó claro si el multimillonario apreció el sentido del humor.

Las risas se tornaron en gesto serio cuando Tusk informó sobre el resultado del encuentro. El polaco señaló que, salvo en la lucha contra el terrorismo, hay pocos puntos en común de momento con la Casa Blanca. “Siguen abiertos temas como clima y comercio”, reconoció Tusk. Y aunque no estaba en la sala (al menos físicamente), la sombra de Vladimir Putin también generó tensión en la cita.

El presidente de EE UU, Donald Trump, ha dado hoy largas a las propuestas de la Unión Europea para impulsar una nueva agenda de política comercial a partir de las cenizas del TTIP (Acuerdo Transatlántico de Comercio e Inversión) y no se comprometió a respetar el acuerdo internacional sobre cambio climático suscrito en París en 2015.

La primera visita de Trump a Bruselas, según admitieron las instituciones europeas, se saldó con poco más que un acuerdo para “establecer un grupo de trabajo conjunto” encargado de abordar las diferencias entre Bruselas y Washington, “incluida la política comercial”.

Bruselas confía en retomar la agenda de liberalización comercial, abandonada tras la llegada de Trump a la Casa Blanca y recuperar algunos de los puntos más avanzados en la negociación del TTIP aunque abandonando el marco general de unas siglas que se han convertido en tóxicas.

Pero Trump, de momento, se limitó a aceptar que se inicien los contactos a nivel técnico, todavía sin un objetivo político claro. Trump tampoco se comprometió en la lucha contra el cambio climático a pesar de la insistencia del presidente francés, Emmanuel Macron, a quien concedió un trato privilegiado con un largo encuentro bilateral.

“Le he insistido en la importancia de los acuerdos de París y le he pedido que EE UU no tome una decisión precipitada”, señaló Macron en rueda de prensa. El entorno de Trump insistió en que hasta el final de su gira europea el presidente no decidirá si EE UU seguirá apoyando el Acuerdo de París o se retirara.

La visita a Bruselas sirvió al menos para una primera toma de contacto personal entre Trump y el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, y el de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, a quienes el magnate apenas distinguía hace sólo unos meses.

“¿Sabe que aquí tenemos dos presidentes?”, provocó Tusk. “Sí, lo sé”, aseguró el estadounidense. “Hay uno que sobra”, bromeó Juncker señalando a Tusk, aunque no quedó claro si el multimillonario apreció el sentido del humor.

Las risas se tornaron en gesto serio cuando Tusk informó sobre el resultado del encuentro. El polaco señaló que, salvo en la lucha contra el terrorismo, hay pocos puntos en común de momento con la Casa Blanca. “Siguen abiertos temas como clima y comercio”, reconoció Tusk. Y aunque no estaba en la sala (al menos físicamente), la sombra de Vladimir Putin también generó tensión en la cita.

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