La Agencia Tributaria pone el cerco a los ‘youtubers’

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Existen canales individuales que generan entre 2.000 y 4.000 euros mensuales e influencers que pueden llegar a cobrar hasta 9.500 euros por un solo vídeo. La Agencia Tributaria quiere tenerlos a todos controlados. En enero dibujó las líneas de actuación de los inspectores y reservó un espacio para toda aquella actividad económica que tenga lugar en internet.

Según aclararon en su momento, no se referían solo a gigantes como Amazon, Google o Facebook, sino también a personas físicas que sacan un beneficio económico en estas nuevas plataformas. Así, aquellos que alquilen su piso por días en plataformas como Airbnb, por ejemplo, tampoco se librarán del control de Hacienda.

“Este año, cuando te llegan los datos fiscales, ya hay una casilla en la que se recuerda que si usted ha alquilado un apartamento en una plataforma informática debe declararlo como rendimiento del capital inmobiliario”, explica Carmen Jover, profesora del Máster en Asesoría Fiscal de la UPF Barcelona School of Management.

Jover explica que la manera de hacerlo es la habitual de cualquier actividad económica, declarando los ingresos y restando los gastos. En estos últimos, hay que hacer constar la comisión que está cobrándose la plataforma, así como la parte proporcional del IBI y otros costes que puedan derivarse, como por ejemplo la limpieza del piso.

En ese sentido, la experta aclara que todos los ingresos que proceden de internet deben declararse como actividades económicas, ya que no hay manera de justificarlos como rendimientos del trabajo. Por eso, si alguien empieza su carrera profesional en un campo como YouTube, por ejemplo, debe darse de alta en el epígrafe de otras profesiones no clasificadas. “Por nueva que sea la profesión, siempre hay un epígrafe adecuado”, señala la profesora.

Ahora bien, es común que las empresas y marcas regalen productos a los youtubers e influencers con la intención de conseguir publicidad. ¿Qué pasa con eso? Jover explica que siempre puede haber dos tipos de retribuciones: dinerarias o en especias.

En estas últimas se incluirían los regalos, lo que implica conseguir algo por debajo del precio de mercado. “El único caso en el que no habría que declararlo es si se devuelve el producto una vez terminada la campaña”, avisa la experta. En cambio, si el youtuber se queda el producto en cuestión, debe declararlo como un ingreso por su valor de mercado.

Existen canales individuales que generan entre 2.000 y 4.000 euros mensuales e influencers que pueden llegar a cobrar hasta 9.500 euros por un solo vídeo. La Agencia Tributaria quiere tenerlos a todos controlados. En enero dibujó las líneas de actuación de los inspectores y reservó un espacio para toda aquella actividad económica que tenga lugar en internet.

Según aclararon en su momento, no se referían solo a gigantes como Amazon, Google o Facebook, sino también a personas físicas que sacan un beneficio económico en estas nuevas plataformas. Así, aquellos que alquilen su piso por días en plataformas como Airbnb, por ejemplo, tampoco se librarán del control de Hacienda.

“Este año, cuando te llegan los datos fiscales, ya hay una casilla en la que se recuerda que si usted ha alquilado un apartamento en una plataforma informática debe declararlo como rendimiento del capital inmobiliario”, explica Carmen Jover, profesora del Máster en Asesoría Fiscal de la UPF Barcelona School of Management.

Jover explica que la manera de hacerlo es la habitual de cualquier actividad económica, declarando los ingresos y restando los gastos. En estos últimos, hay que hacer constar la comisión que está cobrándose la plataforma, así como la parte proporcional del IBI y otros costes que puedan derivarse, como por ejemplo la limpieza del piso.

En ese sentido, la experta aclara que todos los ingresos que proceden de internet deben declararse como actividades económicas, ya que no hay manera de justificarlos como rendimientos del trabajo. Por eso, si alguien empieza su carrera profesional en un campo como YouTube, por ejemplo, debe darse de alta en el epígrafe de otras profesiones no clasificadas. “Por nueva que sea la profesión, siempre hay un epígrafe adecuado”, señala la profesora.

Ahora bien, es común que las empresas y marcas regalen productos a los youtubers e influencers con la intención de conseguir publicidad. ¿Qué pasa con eso? Jover explica que siempre puede haber dos tipos de retribuciones: dinerarias o en especias.

En estas últimas se incluirían los regalos, lo que implica conseguir algo por debajo del precio de mercado. “El único caso en el que no habría que declararlo es si se devuelve el producto una vez terminada la campaña”, avisa la experta. En cambio, si el youtuber se queda el producto en cuestión, debe declararlo como un ingreso por su valor de mercado.

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